Cuando todo lo que necesitas es un abrazo

Cuando todo lo que necesitas es un abrazo, todo lo demás te sobra. No importa cuánto dinero tengas en el banco, ni con cuántas comodidades vivas ni lo bonita que sea tu casa. De nada te sirve el flamante coche aparcado en el garaje ni tu armario lleno de prendas por estrenar para la próxima temporada. No importa si estás sola o entre un montón de gente, en una fiesta, con amigos o acostada en tu cama.

Cuando necesitas un abrazo, se convierte en el bien más preciado que en ese momento puedas desear, y no hay dinero que pueda comprar la calidez de los brazos de quien te importa en el momento exacto en que te hace falta.

A menudo nos acostumbramos a todo lo bueno que nos rodea como si fuese un derecho más que un regalo, como si siempre hubiese estado ahí y no se fuese a acabar nunca, como si la vida estuviese en constante deuda con nosotros y no fuese una ruleta que puede girar mañana y cambiarlo todo…

A veces no hacen falta palabras, ni preguntas ni porqués, basta una sonrisa cómplice y un abrazo “de los largos”, de esos que te arropan el cuerpo y el alma, para sanar las heridas más profundas e invisibles, esas que nadie ve pero que a menudo nos acompañan como un pesado lastre y cuando menos te lo esperas aparecen, haciéndote sentir vulnerable.

Cuando todo lo que necesitas es un abrazo que te borre la tristeza o el sabor de un día amargo, tener al lado a esa persona que te quiere tal como eres y comparte todo contigo, es un regalo de un valor incalculable.

No importa la edad que tengas, ni el status social ni el nivel educativo, ni todas aquellas cosas a las que nos aferramos cada día como un náufrago a su tabla, porque todo eso pasa a un segundo plano en el preciso instante en que surge ese sentimiento y lo único que necesitas es tan sólo un abrazo.

ABRAZO
Cuando todo lo que necesitas es un abrazo, sus brazos… ¡son el mejor lugar del mundo!

¿Y si no hubiera mañana?

¿Y si no hubiese otro día, y si no hubiese un después? Si hoy fuese el último día de tu vida, ¿qué cosas te gustaría hacer? ¿qué sería lo más importante para ti?.

A veces vivimos la vida como una mera sucesión de los días , centrados en las obligaciones cotidianas, planificando, organizando, como si de una batalla contra el tiempo se tratara… hasta que sucede algo inesperado que nos impacta y nos hace pararnos a pensar.

A mí me sucedió esta tarde mientras paseaba. Al pasar por una calle nos encontramos con que había una ambulancia parada junto a la acera, y un par de cascos de motorista estaban aún tirados por el suelo. Era evidente que alguien había sufrido un accidente de moto hacía escasos minutos, y aún les estaban atendiendo.

Ambulancias

Eso me recordó a otro momento que, tiempo atrás, también me impactó. Fue cuando, al pasar por una carretera, observé unas bolsas tiradas en el suelo, cuyo contenido se desparramaba por toda la calle, y la presencia policial evidenciaba que se trataba también de alguien que había resultado accidentado.

Al día siguiente  supe por los periódicos  que efectivamente, en ese punto ese día, una persona había sufrido un atropello.

Quizás le doy demasiadas vueltas a las cosas, pero ante estos sucesos que forman parte de la vida cotidiana y a los que todos estamos expuestos, no puedo evitar pararme a pensar…

Seguramente, el contenido de las bolsas derramado en el suelo pertenecía a una persona que pensaba preparar con aquellos objetos su comida diaria, su rutina de vida. Es posible que alguien le esperase, que alguien contase con su presencia para comer, o para ir a algún lugar. O quizás no, quizás viviese solo o sola, pero tenía un plan para ese día y no lo pudo llevar a cabo, porque al igual que a las personas que iban en aquella moto esta tarde, en un instante se les detuvieron sus proyectos, y se vieron limitados a la realidad y el dolor de ese momento.

motos y carretera

Hasta que sucede algo inesperado que nos impacta y nos hace pararnos a pensar…

Sé que no digo nada nuevo, porque esto sucede cada día en todas partes, pero estas cosas me hacen pensar en la fragilidad de la vida, me hacen darme cuenta de que basta un segundo desafortunado para que todo cambie, y todo lo que no hayamos hecho o dicho, ya no habrá lugar para ello.

Siempre nos parece que esas cosas les pasan a los demás, lo vemos como algo lejano, y no pensamos que el cúmulo de circunstancias que dan lugar a ese infortunio nos puedan suceder a nosotros. Y quizás por eso nos tomamos el tiempo de una manera relajada, y no valoramos las cosas con la importancia que tienen.

leer-un-libro-que-te-emociona

Leer un libro que te emociona hasta hacerte sentir parte de la historia…

No nos damos cuenta de que tal vez, ese “te quiero”, o ese beso, esa caricia, ese abrazo, esa sonrisa que nos guardamos para más tarde, no haya posibilidad de darlo después. Quizás no podamos ir al campo de barbacoa el próximo fin de semana, o llamar a ese amigo que hace tiempo que no vemos para quedar y tomar algo, quizás no podamos “deshacer” el enfado y la  mala cara con que contestamos a esa persona querida al salir hoy de casa…

No-olvides-que-te-quiero

No pretendo con todo esto ser catastrofista, nada más lejos de mi intención. Lo que quiero decir es que el momento de hacer las cosas es ahora, precisamente ahora, no mañana ni después, porque no somos dueños de ese después. No tenemos más certeza que el momento presente, y es ahora cuando somos dueños de nuestros actos, responsables de lo que hacemos o no hacemos,  y de lo que decimos o no.

Es cuestión de valorar cada momento como único, porque una vez que pase, lo que hayamos vivido o no, ya no volverá. Es cuestión de dar importancia a las cosas que la tienen, lo que realmente vale, el amor de tu pareja, de tus hijos, de tus amigos…

madrugar-para-ir-a-ver-juntos-el-amanecer

Madrugar para ir a ver juntos el amanecer, sorprendiéndote como si fuera el primero que ves y disfrutándolo como si fuese el último, sentir el viento en la cara cuando vas bien abrigada , pasear cogidos de la mano,  sentir el calor de un beso de la persona que amas, llenarte el alma con la sonrisa de tus hijos cuando juegan, o con su cara la mañana de Reyes, escuchar una canción que te encanta con los ojos cerrados, tener una conversación de horas con tu “alter ego” sin tener en cuenta el tiempo, sentir  el agua del mar rozando tu piel o el calor del sol, tendida en la arena. Leer un libro que te emociona hasta hacerte sentir  parte de la historia, disfrutar  la belleza de un paisaje natural o prepararle a tu pareja su cena favorita cuando sabes que ha tenido un mal día, son sólo algunas de esas cosas que no tienen precio, de esas que son tan cotidianas que no valoramos quizás en su medida, pero que si te faltaran, tu vida sería totalmente diferente.

Mar azul1

Esas son las cosas que realmente importan, y por eso, ante acontecimientos así, me siento afortunada por vivir, y agradecida de lo poco o mucho que tengo, porque sin duda la vida es el mejor regalo, y no pienso perderme ni un minuto.

“Vive como si fueras a morir mañana. Aprende como si fueras a vivir siempre” — Mahatma Gandhi

Si la vida te sorprende…

Hay veces en que la vida te sorprende, hay veces en que, cuando menos lo esperas, te muestra su cara más amable, su cara más bonita, trayendo a tu vida cosas y personas hermosas que no has buscado.

Hay veces en que, como un pequeño regalo, aparecen ante ti paisajes de una belleza inusitada, que te hacen sentir que es un privilegio estar vivo y poder disfrutar cuando los miras.

paisaje-ciudad-verde

Hoy es uno de esos días en que me he sentido afortunada por todas esas cosas, las pequeñas y las grandes, que hacen que mi vida merezca la pena.

Hoy he visto lugares muy hermosos, auténticas maravillas de la naturaleza, sencillas, pero preciosas. Flores de mil colores, nubes que se funden con las montañas, extensos paisajes pintados de verde, haciendo juego con el cielo azul y el marrón de la tierra mojada, como si de un inmenso cuadro se tratara.

nenufares

Sí, la vida siempre me sorprende, y hoy lo ha vuelto a hacer. Iba paseando por la playa cuando de pronto, apareció ante mis ojos una preciosa rosa roja erguida  en mitad de la arena. Es la primera vez en mi vida que veo una cosa así. Ya sé que no es lo normal, no puede crecer allí, pero alguien dibujó en la arena un corazón con las iniciales, y “plantó” en medio la rosa.

rosa-en-la-arena

No pude evitar sonreír y acercarme para fotografiarla. Me encantó el detalle, por lo bonito, por lo inusual y por lo inesperado. No lo habían preparado para mí, pero de hecho, no había nadie allí, simplemente yo me lo encontré y pude disfrutar de su belleza.

lago
Es difícil encontrar una rosa en mitad de la playa, lo sé… pues igual de difícil es que, al igual que la rosa inesperada, aparezca en tu vida, cuando menos lo esperas, una persona afin a ti, alguien con quien poder hablar, en quien poder confiar, con quien poder compartir, ya sea un amigo, una amiga o un amor.

No es fácil, en los tiempos que vivimos, que alguien te dedique lo más valioso, su tiempo, y se gane a la vez lo más difícil, tu confianza.

tres-nenufares

Si tienes la suerte de que la vida te sorprenda con esos preciados regalos, una amistad sincera o un gran amor, tómalo como un regalo de valor incalculable  y da siempre lo mejor de ti, procura conservarlo, porque las serendipias no suceden todos los días…

Dedicado a dos regalos que me ha dado la vida: el hombre al que amo y  mi gran amiga Marga, con motivo de su cumpleaños.
¡Felicidades, Nena¡

felicidades-marga