Cuando todo lo que necesitas es un abrazo

Cuando todo lo que necesitas es un abrazo, todo lo demás te sobra. No importa cuánto dinero tengas en el banco, ni con cuántas comodidades vivas ni lo bonita que sea tu casa. De nada te sirve el flamante coche aparcado en el garaje ni tu armario lleno de prendas por estrenar para la próxima temporada. No importa si estás sola o entre un montón de gente, en una fiesta, con amigos o acostada en tu cama.

Cuando necesitas un abrazo, se convierte en el bien más preciado que en ese momento puedas desear, y no hay dinero que pueda comprar la calidez de los brazos de quien te importa en el momento exacto en que te hace falta.

A menudo nos acostumbramos a todo lo bueno que nos rodea como si fuese un derecho más que un regalo, como si siempre hubiese estado ahí y no se fuese a acabar nunca, como si la vida estuviese en constante deuda con nosotros y no fuese una ruleta que puede girar mañana y cambiarlo todo…

A veces no hacen falta palabras, ni preguntas ni porqués, basta una sonrisa cómplice y un abrazo «de los largos», de esos que te arropan el cuerpo y el alma, para sanar las heridas más profundas e invisibles, esas que nadie ve pero que a menudo nos acompañan como un pesado lastre y cuando menos te lo esperas aparecen, haciéndote sentir vulnerable.

Cuando todo lo que necesitas es un abrazo que te borre la tristeza o el sabor de un día amargo, tener al lado a esa persona que te quiere tal como eres y comparte todo contigo, es un regalo de un valor incalculable.

No importa la edad que tengas, ni el status social ni el nivel educativo, ni todas aquellas cosas a las que nos aferramos cada día como un náufrago a su tabla, porque todo eso pasa a un segundo plano en el preciso instante en que surge ese sentimiento y lo único que necesitas es tan sólo un abrazo.

ABRAZO
Cuando todo lo que necesitas es un abrazo, sus brazos… ¡son el mejor lugar del mundo!

El mejor regalo de Navidad

¿A quién no le gusta hacer un buen regalo? Cuando tenemos algún evento importante al que es conveniente acudir con alguna dádiva, nos gusta que nuestro regalo sea especialmente bonito para la persona que lo recibe, que lo valore y nos haga saber cuánto le ha gustado, y más aún si es un ser querido, un amigo o alguien de nuestra propia familia.

Se acercan fechas señaladas y, entre el ajetreo de lo cotidiano, las prisas y a veces, las limitaciones económicas, todos buscamos el mejor regalo posible para aquellos a quienes queremos y a quienes deseamos hacer llegar nuestro cariño.

Queremos hacerles sentir que nos importan, y no dudamos en elegir con cuidado el regalo apropiado para cada uno de ellos. Pero , ¿cuál será el mejor regalo?.

A todos nos gusta oír que nuestro regalo es el que más ha gustado, porque nos hace sentir que ha merecido la pena el esfuerzo y tenemos la certeza de que su destinatario está satisfecho con lo que  hemos elegido para él.

Pero hay un regalo que, sin tener un valor económico cuantificable, sí que tiene un valor infinito, y podemos tener la seguridad de que gustará a quien se lo regalemos. Ese  regalo es el tiempo, nuestro tiempo.

Muchas veces andamos buscando regalos materiales, pero regalar nuestro tiempo es regalar un trocito de nosotros mismos, de nuestra esencia, y dedicarlo a esa persona, haciéndole sentir que nos importa y nos gusta estar con ella, compartiendo risas, charlas, juegos y mil cosas más.

Por eso mi propuesta para esta Navidad es esta. Si quieres estar seguro de acertar con el regalo, si quieres que sea el más valioso de todos, regala tu tiempo y tu cariño a la gente que quieres, porque el tiempo pasa rápido y ya no vuelve, pero las experiencias vividas, los buenos momentos, se guardan en el corazón, a veces, para toda la vida.

¡Felices Fiestas¡

el-mejor-regalo-esta-Navidad