Reto 5 líneas. Octubre 2015

Si hay alguien que ha conseguido que, al menos una vez al mes deje volar mi imaginación frente a un papel (entiéndase pantalla del ordenador) en blanco, es Adella Brac, que desde su blog Las palabras soñadas, me “enganchó” con su Reto 5 líneas hace ya… ¡casi un año!

Desde enero no he faltado ni a una sola cita con el reto, con Adella y con esas tres palabras que llegan, como un regalo, cada primero de mes.

En octubre, las tres palabras propuestas son: Primavera, miraba y pensando. Esta es mi propuesta:

Fue una tarde de primavera. Él me miraba de aquella manera que me desnudaba el alma y traté de no ponerme nerviosa, de mantener una aparente calma mientras en mi interior se desataba un mar de dudas. ¿Y si no era lo que yo creía? ¿Y si  había interpretado mal las señales? ¿ Y si… ? No hubo tiempo para nada más. Como si intuyera lo que yo estaba pensando, sus brazos rodearon mi cuello, su sonrisa acarició mis labios y por primera vez, ¡me besó!

Por-primera-vez-me-beso
Y por primera vez… ¡me besó!

Reto 5 líneas. Abril 2015.

A veces parece que la primavera y la llegada del buen tiempo reactive todo aquello que nos rodea, y bien sea por eso o por la propia inercia de la vida, lo cierto es que este mes de abril me está resultando más denso y lleno de actividad que los anteriores.

Digo esto porque este mes he tardado más de lo habitual es sentarme “ese ratito” que me gusta tanto para escribir el reto 5 líneas que Adella Brac, desde su blog “Las palabras soñadas”, nos brinda como un pequeño regalo para poner a trabajar la imaginación.

A mí me encanta ese ratito, ese dejar volar la imaginación sin pensar más que en las tres palabras propuestas sin saber a dónde me llevarán. Hoy encontré el momento para disfrutarlo, y el resultado es lo que os comparto a continuación.

Las palabras propuestas para este mes son: Decía, Años, Alejados.

Lo que yo pensaba no estaba tan lejos de la realidad.  Siempre decía que lo que nos unía era algo tan fuerte que nada ni nadie lo podía romper. Podíamos estar separados, pero nunca alejados, podían pasar meses o años, pero nuestra profunda complicidad, nuestra infinita confianza y las tremendas ganas de estar siempre juntos hacían que los 1000 kilómetros que nos separaban no fuesen más que un pequeño obstáculo, por eso, el día en que pudimos salvarlo y llegué aquí, fue para quedarme.

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Atardecer de primavera en la ciudad de los mil colores…