Reto 5 líneas. Abril 2015.

A veces parece que la primavera y la llegada del buen tiempo reactive todo aquello que nos rodea, y bien sea por eso o por la propia inercia de la vida, lo cierto es que este mes de abril me está resultando más denso y lleno de actividad que los anteriores.

Digo esto porque este mes he tardado más de lo habitual es sentarme “ese ratito” que me gusta tanto para escribir el reto 5 líneas que Adella Brac, desde su blog “Las palabras soñadas”, nos brinda como un pequeño regalo para poner a trabajar la imaginación.

A mí me encanta ese ratito, ese dejar volar la imaginación sin pensar más que en las tres palabras propuestas sin saber a dónde me llevarán. Hoy encontré el momento para disfrutarlo, y el resultado es lo que os comparto a continuación.

Las palabras propuestas para este mes son: Decía, Años, Alejados.

Lo que yo pensaba no estaba tan lejos de la realidad.  Siempre decía que lo que nos unía era algo tan fuerte que nada ni nadie lo podía romper. Podíamos estar separados, pero nunca alejados, podían pasar meses o años, pero nuestra profunda complicidad, nuestra infinita confianza y las tremendas ganas de estar siempre juntos hacían que los 1000 kilómetros que nos separaban no fuesen más que un pequeño obstáculo, por eso, el día en que pudimos salvarlo y llegué aquí, fue para quedarme.

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Atardecer de primavera en la ciudad de los mil colores…

El precio de una mentira

 

Hay algo que tiene un valor incalculable, infinito. Algo no tangible, pero que se percibe y se siente, tanto su presencia como su ausencia, algo de una sensibilidad extrema.
Ese algo que hay que cuidar con la máxima delicadeza es la confianza.
Cuando una persona nos brinda su confianza, nos está dando una parte de sí misma, nos está diciendo que cree en nosotros, y, por ese mismo motivo, espera a su vez algo nuestro.
Eso que espera no es más que el que sepamos valorar y cuidar lo que nos ofrece, ya que la confianza es como una flor muy delicada que requiere ser cuidada.
Hay una cosa que puede acabar de un plumazo y para siempre con la confianza de toda una vida, y ese enemigo tan fuerte y destructor es la deslealtad y la mentira.
Basta una sola mentira para matar para siempre una relación de confianza infinita.
Parece increíble que algo tan importante y, en muchos casos, cultivado durante años, pueda venirse abajo de golpe en un solo instante, y es que pocas cosas hay en la vida tan demoledoras como el dolor de una traición.
Aunque a priori puede haber mentiras que parecen inofensivas, e incluso ocasiones en que se pueden llegar a considerar como justificadas, lo cierto es que ninguna  queda impune, puesto que siempre tiene consecuencias, siempre tiene algún tipo de repercusión.
El hecho de mentir daña tanto a la persona que miente como a la que es engañada.
Es indescriptible la sensación de decepción cuando descubres que alguien a quien quieres te ha mentido. Por muchas razones que se quieran alegar, no hay nada que pueda devolver a su estado original la confianza traicionada.
Igual que cuando se rompe una pieza delicada, aunque se ponga mucho esmero en pegarla siempre se notan las marcas, lo mismo ocurre con la confianza. Se puede perdonar, se puede intentar volver a confiar, pero es imposible que se pueda volver a recuperar como si nada hubiese ocurrido, siempre quedarán fisuras que  tarde o temprano se harán notar.
La mentira puede ser considerada como una falta de respeto, que además conlleva el riesgo de poder ser descubierta, y ser el daño provocado, mayor que el que  quizás se pretendía evitar.
Es verdad que muchas veces la verdad duele, pero aún duele más el saber que te han mentido.
Es cuestión de elección, una decisión muy personal. Cada uno valora y decide cómo se relaciona con los demás, y el grado de intimidad o confianza que está dispuesto a compartir.
Cada uno es dueño y responsable de sus palabras, dueño de lo que dice y dueño de lo que calla, aunque a veces, también la omisión y el silencio pueden formar parte de una mentira.
Hay una frase que resume muy bien lo más doloroso de la mentira, y es que es muy cierto que, lo más triste de la traición, es que nunca viene de un enemigo

Y tú, ¿te arriesgarías a mentir sabiendo que te juegas una gran amistad o el amor de tu pareja? ¿Crees que hay veces en que es necesario mentir, decir “mentiras piadosas” o son sólo excusas que nos damos para justificar el hecho de hacerlo?

Nos gustaría mucho conocer tu opinión, por lo que agradeceríamos tu comentario. ¿Crees que merece la pena arriesgarse a mentir?

La-verdad-duele-pero-la-mentira-mata

 

Átame …

Átame a tu locura, átame a tu cintura,
átame a tus sueños y a tu vida ,
átame a tus palabras y a tu risa,
átame a tu voz y a tu silencio,
átame a tu cuerpo y a tu alma,
átame a ti, porque TE QUIERO.

Átame con los lazos que no duelen,
con un cariño siempre verdadero,
con tu forma de ser, tu confianza,
con tus caricias y con tus besos.

Esther

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