El precio de una mentira

 

Hay algo que tiene un valor incalculable, infinito. Algo no tangible, pero que se percibe y se siente, tanto su presencia como su ausencia, algo de una sensibilidad extrema.
Ese algo que hay que cuidar con la máxima delicadeza es la confianza.
Cuando una persona nos brinda su confianza, nos está dando una parte de sí misma, nos está diciendo que cree en nosotros, y, por ese mismo motivo, espera a su vez algo nuestro.
Eso que espera no es más que el que sepamos valorar y cuidar lo que nos ofrece, ya que la confianza es como una flor muy delicada que requiere ser cuidada.
Hay una cosa que puede acabar de un plumazo y para siempre con la confianza de toda una vida, y ese enemigo tan fuerte y destructor es la deslealtad y la mentira.
Basta una sola mentira para matar para siempre una relación de confianza infinita.
Parece increíble que algo tan importante y, en muchos casos, cultivado durante años, pueda venirse abajo de golpe en un solo instante, y es que pocas cosas hay en la vida tan demoledoras como el dolor de una traición.
Aunque a priori puede haber mentiras que parecen inofensivas, e incluso ocasiones en que se pueden llegar a considerar como justificadas, lo cierto es que ninguna  queda impune, puesto que siempre tiene consecuencias, siempre tiene algún tipo de repercusión.
El hecho de mentir daña tanto a la persona que miente como a la que es engañada.
Es indescriptible la sensación de decepción cuando descubres que alguien a quien quieres te ha mentido. Por muchas razones que se quieran alegar, no hay nada que pueda devolver a su estado original la confianza traicionada.
Igual que cuando se rompe una pieza delicada, aunque se ponga mucho esmero en pegarla siempre se notan las marcas, lo mismo ocurre con la confianza. Se puede perdonar, se puede intentar volver a confiar, pero es imposible que se pueda volver a recuperar como si nada hubiese ocurrido, siempre quedarán fisuras que  tarde o temprano se harán notar.
La mentira puede ser considerada como una falta de respeto, que además conlleva el riesgo de poder ser descubierta, y ser el daño provocado, mayor que el que  quizás se pretendía evitar.
Es verdad que muchas veces la verdad duele, pero aún duele más el saber que te han mentido.
Es cuestión de elección, una decisión muy personal. Cada uno valora y decide cómo se relaciona con los demás, y el grado de intimidad o confianza que está dispuesto a compartir.
Cada uno es dueño y responsable de sus palabras, dueño de lo que dice y dueño de lo que calla, aunque a veces, también la omisión y el silencio pueden formar parte de una mentira.
Hay una frase que resume muy bien lo más doloroso de la mentira, y es que es muy cierto que, lo más triste de la traición, es que nunca viene de un enemigo

Y tú, ¿te arriesgarías a mentir sabiendo que te juegas una gran amistad o el amor de tu pareja? ¿Crees que hay veces en que es necesario mentir, decir “mentiras piadosas” o son sólo excusas que nos damos para justificar el hecho de hacerlo?

Nos gustaría mucho conocer tu opinión, por lo que agradeceríamos tu comentario. ¿Crees que merece la pena arriesgarse a mentir?

La-verdad-duele-pero-la-mentira-mata

 

Lluvia Beltrán

Muchas veces se trata de mentiras piadosas que lanzamos por temor a hacer daño a la otra persona. ¿Realmente merece la pena? Yo creo que hay veces en las que incluso es necesario mentir, pero también hay que saber valorar el tamaño de la mentira y la repercusión que ésta tiene, si la mentira va a ser más dañina que la verdad. Un tema peliagudo, sin duda 😉
Juro que mi opinión es real jajajaja ;-P
Besos

Esther Bose

Gracias por tu comentario, Lluvia. Nos gusta conocer todos los puntos de vista y opiniones. Y síííí, tu opinión es muy real, y muy auténtica, como lo eres tú. Gracias por compartirla con nosotros. Besos. 🙂

marga

Estoy de acuerdo en cómo una simple mentira puede minar una relación, sea del tipo que sea.La confianza,una vez se traiciona ya no vuelve a ser la misma.

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