Reto 5 líneas. Agosto 2016

Esta vez no he dejado que se me escape y, rompiéndo la tónica de los últimos meses, aquí estoy, a día 27, presentando mi propuesta para el Reto 5 líneas que cada mes nos regala Adella Brac desde su blog “Las palabras soñadas”.

Este mes está siendo muy especial para mí, quizás por eso y porque las palabras propuestas por Adella para su Reto 5 líneas de agosto se prestaban, también este micro relato tiene algo de especial y está escrito en  un tono más íntimo, ya que en él expongo algo que forma parte de mí: mis canciones.

Las tres palabras con las que construir el reto de este mes son: ecos, canciones y muriendo.

Al leer el día 1 las palabras propuestas, supe exactamente lo que escribiría y, por ser una ocasión especial, además de mi reto os compartiré, tras el micro relato, una de mis canciones, con letra, música y voz propia. Es la primera que grabé y no tenía experiencia, sólo mi guitarra, la voz temblorosa por los nervios y el micro de mi viejo móvil,  así que no esperéis gran cosa…

Y ya sin más, aquí está mi propuesta para el Reto 5 líneas de agosto:

Mis canciones son ecos de momentos vividos. Cada una de ellas cuenta una historia, una experiencia propia, por eso recuerdo cada hecho o persona que la inspiró. Son trocitos de mi corazón, sentimiento guardado como un tesoro, envuelto entre melodías y palabras, detenido en el tiempo y hecho eterno al convertirse en canción. Muchas hablan de mí, del amor, y de la forma en que siento , porque como canto en una de mis letras, vivir sin amor es vivir…¡pero muriendo!

¡Llora, princesa!

Esta canción narra la historia de desamor, o más bien, desilusión de una chica enamorada, que espera en vano la llegada de una carta del chico al que ama.

¿Quién no ha soñado alguna vez con un amor imposible, o se ha ilusionado con alguien que al final no le ha correspondido?.

Es una canción escrita en la adolescencia, una de esas historias que casi seguro, todos hemos vivido alguna vez…

Esther

Deja que te ame…

Este poema es sólo una expresión de amor, de un amor que nace con fuerza y pide expresarse con plenitud, que desea entregarse en cuerpo y alma, con la pureza de un amor limpio y sincero…

Deja que te ame con mi cuerpo
como te amo con mi alma,
deja que mi piel sea
el refugio de tus frías manos.
Deja que te sueñe, que te piense,
que te sienta y que te espere,
deja que crezca mi amor por ti,
a medida que crece mi deseo.
Deja que tus manos jueguen
en el mar de mis secretos,
deja que exploren tus labios
cuevas con mil recovecos.
Deja que mi cuerpo acoja al tuyo
como la flor a la abeja en primavera,
deja que me pierda entre tus besos,
y en un abrazo, te dé mi vida entera.

Esther.

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