Helicópteros de emergencias médicas, aeronaves que salvan vidas…

Esta tarde vi algo que era nuevo para mí. Era un helicóptero amarillo que sobrevolaba el cielo hasta ir a pararse justo encima del Hospital de Sant Pau, donde permaneció durante un breve periodo de tiempo, apenas un par de minutos, y no pude evitar preguntarme qué habría sucedido.

Pensé que quizás se tratase del traslado de algún órgano donado, pero cuando busqué información en la red, supe que esos helicópteros se utilizan para acceder rápidamente al hospital en casos de máxima emergencia, como accidentes de tráfico donde la vida de pacientes con traumatismos graves, a veces corre peligro y el tiempo juega un papel crucial, marcando a menudo la diferencia entre la vida y la muerte o posibles secuelas irreversibles.

Con estas aeronaves se consigue en primer lugar ganar un tiempo que vale oro, ya que el transporte aéreo es, sin duda, el más rápido, a la vez que se evita el cambio de medio de transporte y sus posibles consecuencias para los heridos más graves.

Desde el mismo helipuerto elevado del Hospital de Sant Pau se tiene acceso a un ascensor que comunica con Urgencias, UCI y Quirófanos, con lo cual la atención al paciente es rápida y eficaz desde el primer momento.

Nunca sabemos dónde puede estar el peligro, nunca sabemos lo que nos vamos a encontrar al salir a la calle. Lo que sí puedo decir es que a mi, hoy, me ha sorprendido gratamente el saber que existe este helicóptero, porque lo vi posarse sobre el Hospital, y es evidente que alguien necesitaba ser atendido con urgencia.

No se trataba de nadie que conociese, ni de un familiar o un ser querido. Hoy no éramos ni tú ni yo, pero no sabemos  lo que nos puede suceder mañana…

Lo que me sale decir en este momento son sólo palabras de  agradecimiento hacia todas esas personas que, haciendo de su trabajo una labor encomiable, velan cada día por nuestra salud y bienestar, aún en las circunstancias más adversas.

Gracias, a todo el equipo humano que trabaja a contrareloj, siempre en alerta, gracias a quien espera en el helipuerto al paciente que llega, a los médicos que lo atenderán, y gracias también a quien pilota esos benditos helicópteros, ¡esos aviones que salvan vidas¡

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A mi padre

Este poema surgió casi sin pensar, en la mañana de un día cualquiera, al mirar por la ventana y ver a mi padre pasar.

No está elaborado, ni retocado, ni tiene grandes pretensiones.  Sólo es una reflexión, todo lo que pasó por mi cabeza en ese preciso instante, y con él he querido expresar ese momento, aunque mis sentimientos son mucho más profundos que estas palabras…

Te vi desde mi ventana
caminando por la calle,
ibas cargado de bolsas
al filo del mediodía.
Me fijé en tu andar sereno,
más pausado que el de antaño,
en tu barba y en tu pelo,
que noté mucho más blanco.
Vi la expresión de tu rostro
que parecía cansado,
a causa de los disgustos,
los achaques, y los años.
Pero seguías siendo tú,
tan afable como siempre,
tan sereno como si
nunca te afectara nada.
Me alegré de que estés cerca  y
poder verte cuando quiero,
aunque a veces no te entienda
e incluso nos enfademos.
Pensé en cómo te vería
cualquiera que te mirase,
quizás verían a un señor, mayor,
de gesto agradable.
Podrías ser alguno más
de los que van por la calle,
pero mi corazón contento, gritó:
¡ Es mi padre ¡

Esther

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Átame …

Átame a tu locura, átame a tu cintura,
átame a tus sueños y a tu vida ,
átame a tus palabras y a tu risa,
átame a tu voz y a tu silencio,
átame a tu cuerpo y a tu alma,
átame a ti, porque TE QUIERO.

Átame con los lazos que no duelen,
con un cariño siempre verdadero,
con tu forma de ser, tu confianza,
con tus caricias y con tus besos.

Esther

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