Reto 5 líneas. Mayo 2016.

Este mes casi se me escapa, pero aunque a pocas horas de terminar el mes, aquí estoy una vez más, enfrentándome al Reto 5 líneas que cada mes nos propone Adella Brac desde su blog, Las Palabras Soñadas.

Las palabras de este mes son poeta, escucha y perfume, y esta es mi propuesta:

Su cuerpo no es perfecto, pero viéndola así, desnuda en su cama, le parece una diosa. Tendido a su lado la observa mientras duerme, admirando sus curvas y la tersura de su piel. Siente el calor que desprende y el inconfundible perfume que inunda la estancia después de hacer el amor. No hay mayor poeta que un hombre enamorado, por eso, aún creyendo que no le escucha, se inclina y le susurra al oído: TE AMO. Ella esboza una sonrisa y duerme feliz.

 

El amor se hace.

¿El amor se hace? Me refiero al amor de verdad, no al  simple intercambio de fluidos.

Es cierto que el amor surge cuando menos te lo esperas, y te inunda la mente y los sentidos, cambiándote por dentro, llenándote de ilusión y haciéndote ver la vida de manera diferente.

Todo es nuevo cuando te enamoras. Otra piel, otros labios, un mundo entero (el suyo) por descubrir. Es como empezar a vivir de nuevo, todo es diferente y cada día es un regalo.

Es la magia del amor, y en sus inicios todo fluye espontáneamente, pero transcurrido un tiempo, a medida que profundizamos en la relación y el conocimiento de la otra persona, como somos seres de costumbres vamos perdiendo el valor de aquello que nos parecía tan increíble y, poco a poco nos acostumbramos, haciendo cotidiano aquello que era especial.

Es por eso que opino que el amor nace, pero también se hace.

Nace de forma inesperada, pero una vez que nos hemos dejado inundar por todo lo bueno que trae a nuestra vida, es cuando hay que hacer el amor, porque es fácil dejarse llevar por la pasión y la ilusión pero, ¿cómo hacer que ese amor sea duradero? ¿cómo conservarlo para que no se deteriore?

Con pequeños detalles, cuidando el día a día. Ese es el secreto. Basta una mirada o un gesto de complicidad, una sonrisa, una palabra dicha con cariño…

Ese es mi secreto, el cariño. Es compartir risas y jugar mientras estamos cocinando o prepararle la cena si ha tenido un mal día, caminar juntos de la mano cuando salimos a pasear, es mirarle y saber lo que está pensando aunque no me lo diga, planear juntos dónde vamos a ir o lo que vamos a comprar.

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Caminar juntos de la mano cuando salimos a pasear…

Es darle un beso cuando menos se lo espera, hacerle sonreír cuando está de mal humor, acariciar su pelo mientras vemos una peli y abrigarle con una manta si se queda dormido en el sofá. Es cenar con una vela y una copa de vino cada noche, celebrando simplemente que estamos juntos un día más.

Es compartir confidencias los sábados por la mañana, tendidos en la cama, sin prisas, porque no hay que madrugar, es acariciar su piel como si fuese mi mayor tesoro y besar sus labios tanto que me quede en la boca su sabor. Es despertarle con un beso y desearle un buen día o acariciarle y besarle justo antes de dormir.

Es hablar sin cortapisas de lo que nos venga en ganas, sin vergüenzas, sin mentiras y sin mirar el reloj. Es jugar a “nuestras cosas” y reír sin parar intentando no despertar a los vecinos, hablar un lenguaje que nadie más entendería y llamarnos por “nuestros nombres”, esos que nadie conoce excepto nosotros dos.

Es respetar sus silencios, entender sus miedos y acompañarlo en los malos momentos. Es contarnos los secretos, escuchar música juntos o darle un masaje antes de ir a dormir. Es salir con nuestras motos y hacer mil fotografías, escribirle algún poema o componerle una canción.

Nuestras-motos
Es salir con nuestras motos y hacer mil fotografías…

Es querer hacer su vida más sencilla y placentera, dedicarle mi tiempo y mi cariño, compartir proyectos, ayudarnos en las tareas y por encima de todo, intentar que sea feliz.

No hacen falta grandes cosas, sólo cuidar los detalles, disfrutar cada momento y dar de mí lo mejor. Esa es mi forma de amar día a día… ¡Eso es hacer el amor!

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Es cenar con una vela y una copa de vino cada noche, celebrando simplemente que estamos juntos un día más.