Emerald Lake, Parque Nacional Yoho, Canadá

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Emerald Lake se encuentra situado en el Parque Nacional Yoho, Columbia Británica, en las montañas rocosas de Canadá. En mi opinión, es el más hermoso y grande de todos los lagos y estanques de Yoho, así como una de las atracciones turísticas estrella del parque. Es, sin duda,  uno de los sitios que más huella ha dejado en mí, una de las mayores bellezas naturales que ofrece Canadá.

El lago luce unas aguas que impresionan  por su  intenso color turquesa, originado por las partículas minerales depositadas en el suelo del lago a causa de la trituración de los glaciares que lo alimentan de agua. Debido a la gran altitud, el lago permanece congelado desde el mes de noviembre hasta junio, por lo que se recomienda visitarlo durante los meses de verano.

Si se dispone del tiempo suficiente,  recomendaría dar un paseo, sin olvidar una buena cámara fotográfica,  por alguno de los numerosos senderos que lo rodean, e inmortalizar algunas de las más bonitas panorámicas del mundo, un extraordinario lugar para observar  la vida silvestre en todo su esplendor.

Otra interesante experiencia es disfrutar de un paseo en canoa. Es posible  alquilar un bote de remos, por horas, en una pequeña caseta, donde también se pueden comprar recuerdos y regalos.

El lago está rodeado por las impresionantes montañas President Range, así como el Mount Burgess y Wapta Mountain, que, durante el día,  se pueden ver reflejadas en el agua. Emerald Lake recibe su nombre por obra del guía Tom Wilson, quien casualmente lo descubrió en el año 1882 durante la construcción de la Canadian Pacific Railway.

Es, sin duda, uno de esos lugares mágicos, de esos que no se olvidan aún con el paso de los años y a los que siempre se quiere volver,  porque encierran una belleza infinita y, a menudo,  un buen puñado de buenos recuerdos relacionados con las experiencias vividas durante el viaje.

Si se tiene previsto  alargar la estancia y disfrutar de atractivos paisajes, una buena opción es alojarse en el Emerald Lake Lodge, un hotel de gama alta situado en el borde del lago. Es una construcción de madera tallada a mano y grandes chimeneas de piedra, que incluye, además,  un encantador comedor, y unas terrazas que brindan magnificas vistas de espectaculares parajes montañosos.

Si tuviese que definir de alguna manera este paradisíaco lugar, diría que es belleza absoluta, calma y relax.  Es un enclave de ensueño, de una belleza incomparable y pacificadora, que invita a descansar y disfrutar, el rincón perfecto para una escapada romántica.

Esto es debido, en parte, a que no sufre saturación alguna de visitantes, ya que, por las características del lugar, su acceso es bastante restringido, al hallarse dentro de un parque natural.

Disfrutar del entorno es algo prácticamente asegurado, ya que, incluso la señal de líneas móviles está limitada a unas zonas concretas. Todo un paraíso en el que vivir mil sensaciones que, sin duda, harán que nuestro viaje se convierta en una experiencia inolvidable.

Emerald Lake
Yoho National Park, British Columbia
Canadá

La importancia de decir “Te Quiero”

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En este mundo en que vivimos, donde las prisas se imponen y el ritmo de vida puede llegar a ser frenético, a veces corremos el riesgo de relegar a lugares posteriores las cosas más importantes que tenemos, como los sentimientos y la expresión de los mismos.

Sin embargo, constituyen parte importante de nosotros, de nuestra esencia, nuestro mundo interior, ese que compartimos con tan pocas personas, pero que nos define y nos hace diferentes al resto de la gente.
Me gustaría proponeros un sencillo ejercicio, contestar a estas preguntas: ¿Cuándo fue la última vez que dijiste “Te quiero”?, ¿cuándo fue la última vez que te lo dijeron?.

A veces, basta con pararnos a pensar un poco en ellas para darnos cuenta de que, en algunos casos, cuesta echar la vista atrás y encontrar ese momento, pero… a todos nos gusta sentirnos queridos, todos necesitamos saber que somos importantes para alguien en algún momento de nuestras vidas. Es una necesidad con la que nace el ser humano, la necesidad de afecto y cariño .

Y aún así, no siempre lo expresamos …

Suele ser algo que damos por hecho en una relación de pareja, o en la relación entre padres e hijos. Es algo que se da por supuesto, y a menudo pensamos que ya “se sabe”, y no hace falta decirlo .

Otras veces, es la propia personalidad de algunas personas, de carácter introvertido o reservado, lo que les lleva a no expresar lo que sienten a sus seres queridos, a pesar de sentir con la misma intensidad que los que sí lo expresan .

¡Pero no debemos subestimar el poder que tienen estas dos palabras¡

Decir “Te quiero“ es decir mucho, es dejarle saber a esa persona que nos importa, que puede contar con nosotros cuando lo necesite, hacerle sentir que no está sola, que es alguien especial en nuestra vida.

¡Cuántas y cuántas relaciones se han ido enfriando poco a poco por la falta de afecto, de su demostración¡ El cariño – solemos oír decir – se demuestra, y es cierto. Se demuestra con hechos, sí, pero también con las palabras, porque el hecho de decirlas, ya es en sí mismo una muestra de afecto, de ese afecto tan necesario de sentir pero que nadie va pidiendo, porque es algo que se recibe y se entrega gratuita y libremente.

Nunca sabremos cuántas relaciones, quizás, se podrían haber salvado con un simple “Te quiero“ dicho a tiempo, en el momento en el que aún se sentía, pero a veces cometemos el error de creer que tenemos todo el tiempo del mundo para hacerlo, y pensamos, ingenuamente, que da igual hoy que mañana, decirlo que no decirlo, porque esa persona (y sus sentimientos) estarán siempre ahí para nosotros, sin pararnos a valorar que, tal vez, cuando queramos expresarlo, puede ser ya demasiado tarde.

Aprovechemos el hoy, el momento, porque es lo único seguro que tenemos …